Corregir no tiene sentido si la persona afectada carece de la capacidad de aprender y mucho menos, si ha perdido la facultad de comprender. Con estas palabras quiero introducir esta poesía de Txema Lorente, autor y persona que ha acompañado a su mujer durante el Alzheimer y que ha estado ahí dando cariño y afecto en momentos tan especiales, hoy es un día para reivindicar el papel de la mujer, disolver las discriminaciones que sufren y resaltar el papel de hombres sensibles y entregados como Txema.

CORREGIR

 

Corregir es demostrarle

que sabes mucho más que ella

y ella se siente humillada…

descubre su incompetencia.

Hay que adaptar el guión…

escribir bien las secuencias:

No gritar…      sí susurrar.

No corregir…  sí encauzar.

No exigir…      solicitar.

No imponer…  sino ayudar.

Procurar que colabore,

que pueda sentirse útil,

que su actividad no cese,

no importa si se confunde,

Si sugiere incongruencias.

que sienta que las compartes.

Después tú les das la vuelta,

no se acuerda de lo de antes.

Estímulos positivos,

siempre… permanentemente,

que den vida a sus sentidos,

sosiego y paz a su mente.