En algunas ocasiones la población anciana busca solucionar sus problemas de salud visitando varios especialistas para eliminar un síntoma físico, en otras recurren a la automedicación, sin darse cuenta se exponen al efecto de sobremedicación. Es importante sensibilizarles sobre la correcta y adecuada administración de los medicamentos, ya que factores socioculturales o patrones en su ingesta pueden acarrear graves consecuencias para su salud.

Las personas que están institucionalizadas también son susceptibles de sufrir polimedicación, sería un tema a analizar más detenidamente ya que intervienen otros factores, como la convivencia, los recursos del centro, conocimientos técnicos, etc, si bien, en muchos de los centros son conscientes del perjuicio que esto supone, se realiza el esfuerzo por disminuir dichas pautas e intervienen al respecto.

Es bastante frecuente observar que muchos ancianos están inmersos  en una espiral alrededor del medicamento; el número de incidencias en la toma correcta de la medicación también es otro factor a tener en cuenta en las personas mayores de 65 años, ya que puede producirse un olvido del medicamento, duplicación de dosis, automedicación, etc.

En general se tendría que revisar el estado real de la persona, ya que puede existir un estrés encubierto, personas muy sensibles a cualquier alteración física, miedo a enfermar o desarrollar cierta dolencia les lleva a la búsqueda y detección de cualquier tipo de síntoma físico, se intenta solucionar de forma rápida dicha dolencia, estaríamos ante un círculo cerrado. Aunque se tenga conocimiento de ello y se haya repetido en numerosas ocasiones, hoy nadie duda que esta situación puede derivar en un estrés crónico y pueden surgir somatizaciones producidas por el propio estrés.

En un contexto diferente estaríamos si la persona ha tenido un acontecimiento traumático, es algo mucho más concreto, puede estar afectado su momento de descanso, de alimentación, etc. Estas alteraciones si perduran pueden pasar factura por lo que si es conveniente tener el apoyo médico y solicitar una recomendación para que no avance la dolencia, pero siempre bajo la supervisión médica.