Caminar con regularidad, subir y bajar escaleras, realizar estiramientos, cuidar el jardín o el huerto, hacer las tareas de la casa, son algunas de las actividades diarias en las que la persona de edad avanzada tiene que invertir su tiempo.

La actividad física es una herramienta de salud de cualquier edad. Un estilo de vida físicamente activo va a mejorar el estado de salud de la persona mayor. Las personas sedentarias tienen mayor riesgo de padecer ciertas patologías como las cardiovasculares, hipertensión arterial, cáncer, diabetes, obesidad, osteoporosis, etc

A partir de los 60 años de edad se tienen que seleccionar aquellas actividades que  resulten más gratificantes, existen numerosas acciones de movimiento suaves que pueden ser llevadas a cabo sin ningún riesgo, como la natación, andar, la bicicleta (normal o estática) o aquellas actividades para personas con alguna limitación como caminar o realizar estiramientos, que mejoran la flexibilidad, facilitan los movimientos y reducen el riesgo de lesiones musculares.

El problema se origina cuando el anciano sobreestima sus propias capacidades e intenta mantener un tono físico similar al de épocas pasadas. De repente ponernos con un ejercicio demasiado intenso puede comportar un peligro.y tenemos que tener cuidado.

Con una edad avanzada y sin hacer nada, antes de iniciar algo es conveniente consultar con nuestro médico por si hubiera algún síntoma no diagnosticado; dolor en el pecho, palpitaciones en el corazón irregulares o agitadas; dificultad para respirar o algún trastorno físico o muscular que puede interferir en la realización de la actividad física ya que el ejercicio podría empeorar la situación.

Una vez superado el visto bueno viene bien programar una actividad moderada y accesible, que no nos desanime el primer día, nuestro objetivo es coger seguridad y constancia, en definitiva, ganas de seguir con la actividad física.